“Cuida tu corazón” – Dr. Claudio Freidzon

03/04/2020

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Todo lo que tiene comunión con Dios, debe ser santo. El Dr. Claudio Freidzon nos invita a guardar nuestros corazones aún en medio de las dificultades.

Naamán fue un general muy importante del ejército sirio. Relata el libro de Segunda de Reyes en el capítulo 5, que durante una de sus incursiones invadiendo la tierra de Israel al mando de sus tropas, tomó como botín a varias familias hebreas para que le fuera de servidumbre.

Este hombre, muy importante para su rey, ocultaba un serio problema de salud. Debajo de su armadura y sus vestiduras, la lepra, una enfermedad incurable iba minando todo su cuerpo.

La Biblia toma a la lepra como un ejemplo del pecado; éste hace que el hombre vaya alejándose poco a poco de los propósistos de Dios.

Sólo Cristo puede limpiar el pecado. Sólo Cristo puede perdonar nuestras vidas…¡sólo Cristo nos puede hacer libres!

Retomando la historia; una vez que la sierva de este militar lo ve tan enfermo, le habla de la persona de Eliseo, “un profeta del verdadero Dios” que lo puede sanar.

Así fue que este hombre termina yendo a la tierra donde se encontraba Eliseo, quien no lo recibe personalmente y, más aún, le es indicado por su asistente que la solución para su lepra es que vaya a bañarse al río Jordán.

Ya sabemos que luego del enojo incial y las negativas de Naamán, la “séptima zambullida” dejó limpia por completo la piel de este general.

El desarraigo de aquella joven que fue una criada de la casa del general sirio y, aún la adversidad de encontrarse lejos de su hogar y en medio de costumbres y creencias extrañas, no consiguió que su corazón fuera conmovido, porque supo depositar su fe y esperanza en un Dios poderoso.

Ese mismo Dios de Israel es el que hoy está aquí para cambiar las circunstancias y transformar los corazones y, así como esa joven pudo dar testmonio de un Dios vivo, hoy el llamado es a que tu fe no se quebrante; que tus convicciones no se alejen.

Que estando en una tierra donde la gente no adora al verdadero Dios, que nuestros corazones sigan siendo fieles al Dios que no cambia.

¡Cuida tu corazón!